El menisco es un fibrocartílago, pero su composición es ligeramente diferente del cartílago articular. Cada rodilla tiene un menisco medial y lateral que se unen por ligamentos coronoides a la tibia proximal. Los meniscos tienen forma de “c” o semiluna. El anillo meniscal es angosto centralmente y más grueso en la periferia, creando una cavidad profunda para sostener los condilos femorales. En una sección coronal, el menisco tiene una forma de cuña triangular.

 

Los meniscos tienen muchas funciones incluyendo, transmisión y absorción de carga, lubricación, estabilización de la articulación y propiocepción.

Es sabido que la falta de parte o todo de uno o ambos meniscos llevará a cambios degenerativos articulares posteriores. Esto llevará a grados variables de incapacidad, múltiples cirugías, que terminaran en el reemplazo articular.

Epidemología

Las lesiones meniscales están entre las lesiones de la rodilla más comunes. La incidencia de lesiones meniscales agudas es 61/100,000. En pacientes sobre 65 años, hay un 60 por ciento de incidencia de rupturas meniscales degenerativas.

Diagnóstico

El dignóstico de lesiones meniscales puede establecerse obteniendo una historia detenida con respecto al mecanismo de lesión, la presencia de derrame, tiempo de lesión y síntomas. La mayoría de los pacientes jóvenes describe un evento traumático agudo como una lesión de tipo torsional. El dolor se localiza al interior o fuera de la rodilla y se exacerba por la actividad y alivia en reposo.

La lesión meniscal degenerativa en pacientes ancianos puede no estar asociada con trauma pero el dolor y derrame también están presentes.

En el examen físico el dolor en la línea articular es el hallazgo más común en los pacientes con un menisco dañado. El derrame puede estar en algún momento presente en el curso de la presentación clínica al igual que el bloqueo articular. Las pruebas provocativas como la prueba Mc. Murray es positiva en aproximadamente el 60 por ciento de casos.

Las radiografías simples son de escaso beneficio para establecer diagnóstico de lesión meniscal.

La artrografía ha informado tasas de exactitud del 60 por ciento a 97 por ciento en el diagnóstico de lesión del meniscal. No obstante, la resonancia magnética (MRI) se ha convertido en el procedimiento  imagenológico de elección. Este examen tiene sensibilidad del 94 por ciento a 98 por ciento para el menisco medial y 90 por ciento a 96 por ciento para el menisco lateral. La artroscopía sigue siendo la mejor herramienta de diagnóstico en manos de un artroscopista competente, y ofrece la ventaja de permitir tratamiento inmediato de la mayoría de las condiciones patológicas.

Los desgarros meniscales pueden ser el resultado de una lesión aguda o de una degeneración gradual con el envejecimiento, son clasificadas basandose en la morfología, situación, tamaño, y estabilidad. La morfología incluye rupturas longitudinales, oblicuas, radiales, verticales, horizontales y degenerativas.